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Bullying en Ecuador: Causas y la educación para el alma

Una educación para el alma, antídoto en contra del bullying

En el Ecuador según datos del Infa y de la DNI el 32% de

estudiantes son víctimas de bullying

, durante su vida escolar. El mayor porcentaje se produce entre niños de seis a once años, y existe un 33% que nunca lo denuncia. La

violencia en las escuelas

es un problema que tiene alcance a nivel mundial, lo que antes se consideraba un problema conductual individual, en la actualidad ha tomado el rostro de una seria conmoción social, dentro de las aulas escolares.

El Dr. Dan Olweus psicólogo noruego fue el primero que estudió los

hechos de violencia psicológica

y física dentro de los

establecimientos educativos

, lo concibió como una problemática social compleja; contribuyó, con una definición rigurosa de este fenómeno social: “Un alumno se convierte en víctima cuando está expuesto de forma repetida y durante un tiempo a acciones negativas que lleva a cabo otro alumno o varios de ellos”. Esta acción negativa e intencionada sitúa a las víctimas en posiciones de las que difícilmente pueden salir por sus medios”. Según el Dr. Olweus, existen más acosadores en los hombres que en las mujeres, los hombres acosan a los dos géneros indiscriminadamente, mientras que, las mujeres acosan de una forma más sutil y lo hacen, en la mayoría de los casos, en contra de otras mujeres; en el caso de las mujeres, las acosadoras hablan mal de sus víctimas y evitan que éstas sean incluidas socialmente.

Para una comprensión extensiva de la problemática, es necesario focalizar que, son víctimas del bullying tanto los agresores como sus agredidos; pues, en los dos casos, los jóvenes sufren enormes consecuencias psíquicas, emocionales e inclusive físicas, en su vida. En el caso de las víctimas se conoce que, éstas han llegado incluso hasta el suicidio, con tal de escapar del acoso al que han sido sometidos. Los agresores en cambio, tienen una fuerte propensión para desarrollar una actitud delictiva en su edad adulta, un elevado porcentaje de agresores en la vida escolar, se convierten en protagonistas de violencia intrafamiliar y gran parte de ellos llegan a prisión en su vida adulta.

El psicólogo austríaco Alfred Adler (1870 – 1937) determinó que la sociedad occidental, se construye sobre la “voluntad de poder” y sobre la competitividad; debido a las exigencias sociales, los niños y jóvenes crecen en la búsqueda de ser el mejor, no en la búsqueda de sí mismo, no se le permite el aceptarse tal y como es, lo que importa es que sea el mejor. La presión que se le ejerce al estudiante en el mundo competitivo que se le brinda, genera que el ser en formación tenga conciencia plena de su inferioridad, cuando no logra el éxito esperado. Para compensar el complejo de inferioridad que esta situación le crea, el ser humano activa su “impulso agresivo” al que Freud llamó instinto destructivo u homicida.

Bajo la línea de Adler, el sentimiento de inferioridad es la causa por la que, no se produce un desarrollo adecuado entre quienes manifiestan deficiencias físicas, funcionales o emocionales. El sentimiento de inferioridad también se produce entre niños sobreprotegidos, quienes conservan un cordón umbilical psíquico con su madre, estos niños temen cualquier cambio, cualquiera que no sea la madre es considerado como enemigo. En su edad adulta son incapaces para enfrentarse a los problemas que derivan del matrimonio, el trabajo, la familia, etc. Esta situación también se observaba entre niños indeseados o ilegítimos.

Según Adler, este tipo de personas accionan su “impulso agresivo” ante los más vulnerables. Un porcentaje representativo de los niños terminan siendo neuróticos o delincuentes. Entonces el

bullying en la escuela

tiene raíces psicológicas profundas en los agresores, y lamentables consecuencias en los agredidos.

El

Colegio Cervantes

ha desarrollado un
proyecto educativo
cuyo eje es la educación para el alma. Dentro de nuestro sistema los educandos no están en la búsqueda de la “voluntad de poder”; sino que, son seres en búsqueda del sí mismo. Para la construcción de un ego equilibrio, en nuestro sistema se fortalece la “buena voluntad”, el “sentimiento comunitario” y el “amor a los semejantes”. El grado de preocupación del ser humano hacia su trabajo, hacia los demás y hacia el cumplimiento de las obligaciones, evita que se generen complejos de inferioridad, que a la larga detonarán en el “impulso agresivo”. Según Adler, la salud mental del individuo depende de la acertada resolución que éste sepa dar, al conflicto entre su egoísmo individual y la convivencia social. En el Colegio Cervantes simultáneamente se aprenden tanto las ciencias, como las técnicas para tratar con los gigantes del alma: miedo, ira, amor y deber. Nuestros estudiantes no tienen necesidad de convertirse en agresores, porque viven en un ambiente de paz, en donde todos son importantes por lo que son, respetados y por qué no… amados.