
Una educación que respeta al individuo
Beatriz Larrea es de aquellas personas que lleva la vocación de educadora en las venas. Desde que era una niña jugaba a ser profesora; “recuerdo que estudiaba en un colegio religioso y luego de clases me encantaba ir a las casas de los vecinos, para impartirles charlas sobre catecismo. Después realicé mis estudios formales y obtuve un doctorado en Ciencias de la Educación
en la especialidad de Lengua y Literatura
”, cuenta.
Y así se convirtió en maestra; durante su trayectoria en la educación, percibía las diferencias cognitivas de los educandos, se comprometió con aquel grupo heterogéneo dentro de las aulas, aquellos niños y jóvenes que necesitaban ser atendidos de diferentes maneras. Su profesión le ha dado la oportunidad de trabajar en colegios grandes y de mucho prestigio; sin embargo, allí pudo advertir mucha frustración en aquellos que buscaban ser respetados, según sus necesidades propias; muchas de estas personas sufrían consecuencias nefastas ante sus malos procesos de escolarización. “Entonces me especialicé en educación individualizada, fui fusionando la teoría con la experiencia y desarrollé mi tesis doctoral que luego se convirtió en el Proyecto Educativo Cervantes
”.
Creado en el 2004, este centro educativo se diferencia de otras propuestas en que se constituye en una respuesta a las necesidades de muchos niños y jóvenes que pasan por las aulas escolares sin ser respetados como individuos.
Durante los meses de creación del Colegio, Beatriz se enfrentó a un diagnóstico de cáncer de mamas, fue sometida a tratamientos y cirugías muy serios; sin embargo, ni el miedo ni el dolor doblegaron su convicción de conseguir el proyecto de vida que se había propuesto: el Colegio Cervantes. Este es un proyecto educativo que surge de la experiencia propia, detrás del maltrato que yo misma recibí en mi vida estudiantil; este proyecto surge con el principio de Quirón, el Centauro herido, quién a pesar de su propia herida y su dolor, se dedicó a curar y ofrecer alivio a los demás”, afirma Beatriz.
Desde la perspectiva psicológica, a más de trabajar para favorecer la formación de un ego equilibrado, los profesores trabajan con los principios de la psicología profunda; es decir, que se interesan sobre todo por la integridad del alma, el conocerse a sí mismo, para aprender de los errores y levantarse sólidos después de una caída.
El Colegio además pone énfasis en la formación de sujetos con conciencia social. Según la rectora, “porque es indispensable que los niños y jóvenes reconozcan la alteridad y sepan desde muy temprano que, del bienestar del otro surge su propio bienestar”. Pero de nada serviría si la parte académica estuviera deslindada de la realidad, solo lo sabe bien Beatriz Larrea; y por eso afirma que la educación del Colegio Cervantes
se realiza bajo los parámetros del conocimiento significativo: “El centro de gravitación de nuestro sistema es el estudiante; es decir, cada uno de los educandos llega a sus propios niveles de excelencia académica, así potenciamos sus fortalezas y trabajamos para superar sus debilidades; además, realizamos muchos proyectos que favorecen el saber hacer, antes que el poder memorizar. Los resultados obtenidos definen al Proyecto Educativo Cervantes como un ÉXITO TOTAL”, concluye.
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